La actriz estuvo nominada en 2021 por ‘Mank’, pero recalca que ha llegado lejos en su carrera sin necesidad de ganar una estauilla
Los Oscar son el punto álgido del año para los cinéfilos. Al fin y al cabo, son el premio más importante del cine y, aunque el sentimiento generalizado es que todos los actores, directores y demás trabajadores de la industria quieren uno, lo cierto es que los hay a los que no les importa. Amanda Seyfried pertenece a estos últimos.
La actriz, que se dio a conocer por su papel de Karen Smith en la maravillosa comedia Chicas malas (2003) y Mamma Mia! (2008), fue una de las potenciales candidatas a los Oscar 2026 por El testamento de Ann Lee. El filme, un musical sobre la fundadora de la secta Shakers, apuntaba a colarse en alguna de las categorías y la interpretación de Seyfried fue muy valorada por la crítica. Sin embargo, no consiguió ninguna nominación. Y eso a la actriz no parece importarle lo más mínimo.
Seyfried afirmó en The New Yorker el pasado mes de enero que ha llegado muy lejos en su carrera sin ganar uno. “¿Por qué iba a necesitar uno ahora?”, comentó. “¿Recuerdas quién ganó en los últimos diez años? Lo importante no es la victoria. Es la nominación“.
Le puede impulsar a seguir adelante. Es un hecho. Ahora bien, ¿necesita uno en una o dos semanas o cuando sea? No, claro que no. ¿Sería genial? Claro que sí. Pero no es necesario. La longevidad en la carrera de un actor está diseñada. La longevidad se trata de decisiones deliberadas para hacer arte entre las grandes cosas comerciales que son divertidas y rentables.
Fracasos y éxitos
LionsgateSeyfried también ha declarado que “ha demostrado” su valía y siente que está haciendo avances para que la gente confíe en ella para hacer cosas difíciles.
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