El ganador del Oscar interpreta en secreto un doble papel radicalmente opuesto al personaje protagonista de la película: Nathan Bedford Forrest.
En 1915, D.W. Griffith estrenó una de las más incontestables obras maestras de la historia del cine, una película que cambió la narrativa visual para siempre… y que, al mismo tiempo, es uno de los títulos más racistas jamás filmados. Hablo de El nacimiento de una nación, claro, que ponía al Ku Klux Klan bajo una perspectiva positiva. De hecho, esta glorificación llevó incluso a que se pusiera de moda el merchandising de la asociación xenófoba: se vendían desde sombreros picudos hasta delantales con símbolos del KKK. Esta glorificación llevó incluso a que se pusiera de moda el merchandising de la asociación xenófoba: se vendían desde sombreros picudos hasta delantales con símbolos del KKK.
Todos contra el KKK
Por extraño que nos suene, a día de hoy sigue habiendo unos 6000 miembros del KKK en Estados Unidos (muy alejado, eso sí, de los 6 millones a los que llegaron tras El nacimiento de una nación) pero ya distan mucho de tener ningún medio que los reivindique: incluso los canales televisivos más conservadores tratan de alejarse como sea del gorro picudo, en parte por la evolución natural del mundo y en parte por la representación que se ha hecho de ellos en películas como Forrest Gump.
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